Es tan bonito el bar, con tantas plantas, con esos potos colgando y esos hermosos visillos.

Un lugar con solera que tenemos la suerte de disfrutar en La Antilla desde 1992.

Y ahora tengo el honor de colgar las sedas pintadas.

Nos vemos en Pub Michel con unas charlas, la buena compañía de sus dueños, Pilar y Michel y unas cervezas fresquitas.